El estereotipo al que nos enfrentamos

 

Un pueblo sin cultura solo podrá aspirar al carro de último modelo, al último smartphone y al último grito de la moda


La cultura es el eje transversal de toda trasformación social.

En nuestro país, la clase media no compite por mejorar su calidad de vida ni la de la nación, más bien mantiene una guerra ideológica con sus iguales para ver quién elimina al otro primero

Hoy día Los LIKE son la nueva religión de una clase sin educación ni formación, mientras que la honradez, la lealtad y la solidaridad son fósiles enterrados con la última producción de humanos de la década de los 80s.

Por otro lado, tenemos una clase pobre que se acostumbró a recibir y no a participar, personas que ven de lejos mientras se le repara su vivienda (no son capaces ni de aportar la mano de obra) mientras que otros viven con la mano extendida y las palmas abiertas esperando las próximas dadivas, ya sea una botella, un electrodoméstico o un juego de tazas o de vajillas.  Seres humanos que fueron acostumbrados por los gobiernos del pasado a ser personas vasijas o recipientes.

Lo que Octavio Paz llamó en su obra, El Ogro Filantrópico, gente que fueron acostumbrados por el PLD a la generosidad del estado, a recibir sin trabajar para que no tuvieran moral para reclamar sus derechos, revolucionarios pupitres y ecologistas de revistas y medios de comunicación, analfabetos de principios y de símbolos patrios.  

16 años de saqueo al Estado dejaron a un pueblo gordo de avaricia, débil de educación y sin espíritu de colaboración, sensatez y cuasi convertidos a nivel de sociedad en nada más que una masa de gente, mientras que solo va un año del gobierno del Presidente Luís Abinader y del Partido Revolucionario Moderno (PRM)  vemos una sociedad desesperada, pretendiendo que se resuelvan los problemas de una década y media en 12 meses…

 Aquellos que se beneficiaron del Ogro Filantrópico, hoy se han convertido en algo llamado OPINIÓN PÚBLICA, esa clase que no estudió porque no lo necesitó ya que dependían de un estado que los mantenía… Algo debe preocuparnos y es que los funcionarios somos evaluados por aquella clase de semi-Dioses derrotados y quienes hoy se creen la película de que son parte del jurado.

A los servidores públicos, debo decirles que la victoria es nuestra, que el pueblo dominicano votó por un cambio que lo representamos nosotros los que estuvimos ahí ese día, a esa hora y en ese momento. Que no nos importe la opinión pública si lo hacemos bien… como el PLD le enseñó a este país a vivir de una ilusión creada en medio de comunicación, redes sociales y un Joao Santana, nosotros tenemos el poder hoy día para construir una opinión pública basada en hechos, realidades, valores, amor patrio y cultura.


Por: Edward Pérez

El ciudadano de la frontera